Nuestra madre bendita, María Santísima en su Mayor Dolor, se presenta ataviada de luto para el mes en el que recordamos a nuestros hermanos difuntos.
Para esta ocasión luce una antigua enriquecida por un exquisito chantillí negro.
María, lleva a nuestros fieles difuntos ante el trono del Padre y se su abogada, para que gocen con plenitud del banquete eterno.

